Carlos Mora V.

Los hombres son como los astros, que unos dan luz de sí y otros brillan con la que reciben. José  Martí

Generalidades

Sirio siempre ha llamado la atención sobre ella, se ha escrito con interés, entusiasmo,  tratando de explicar sus grandes misterios, lo que encierra, lo que ha significado para algunas civilizaciones y lo que todavía representa para quienes tratan de determinar su razón de ser, lo que le ha legado a este planeta Tierra.

Se sabe, que los egipcios desde sus comienzos  le prestaron particular atención, especialmente a la que la identificaban como el alma de la diosa Isis. Lo cierto, como lo relata el famoso investigador y egiptólogo Robert G.Bauval, Sirio ha sido objeto de una gran veneración y ha formado parte de los mitos en todo el mundo. Se nos dice, que en la década de los setenta se convirtió en protagonista de una teoría muy controvertida vinculada con los extraterrestres y la tribu Fogón de Mali, publicado por Robert Temple.

 Muy interesante lo que se nos recuerda, que  entre los interesantes, apasionados  debates, que esta estrella suscita, existe una gran especulación sobre el origen de su nombre actual, cuya raíz parece estar en la palabra griega Sirio, que significa abrasador o centellante, calificativo aparentemente debido a que ascendía en el momento de mayo calor estival. . Algunos etimólogos, sin embargo, han sugerido una conexión de la estrella con el antiguo Dios Osiris.

 No obstante comenta Bauval, de todos los nombres y epítetos que ha recibido, el que mejor puede reflejar la notoriedad de su papel en la historia es de Estrella de Isis

No hay que olvidar que los antiguos egipcios identificaban las estrellas más brillantes de la constelación de Orión con el dios Osiris, y a Isis- su esposa y hermana- con Sirio. Fruto de este matrimonio nació Horus que, en cierto sentido dio origen a una nueva estrella que los cristianos hicieron suya.

Se  sabe  que Sirio reaparece con el alba, antes que el Sol nazca. La primera vez que ocurre cada año se denomina la ascensión helíaca de la estrella y durante ese día Sirio solo permanece visible por un corto espacio de tiempo. En el antiguo  Egipto esta reaparición anual se producía cerca del solsticio de verano y coincidía con la inundación del Nilo. Isis como Sirio, era la Señora del comienzo del año, pues para los egipcios en Nuevo Año estaba marcado por este evento. Sirio hace revivir el Nilo, al igual que Isis hace revivir a Osiris. El tiempo que Isis pasa ocultándose de Seth es el tiempo que Sirio desaparece (70 días) del cielo nocturno. Ella da luz a su hijo Horus, al igual que Sirio da luz al nuevo año y en los textos Horus y el Año Nuevo se equiparan. Ella es el vehículo para la renovación de la vida y el orden. Brillando por un momento, en una mañana de verano, estimula al Nilo y comienza el año.

Sirio y la tribu africana los Dogon

Sobre esta vinculación entre Sirio y la tribu africana los Dogon, nos   aporta intercosmos.iespana.es que esta etnia relativamente primitiva del África occidental parece poseer dentro de su sabiduría tradicional conocimientos astronómicos muy precisos sobre el sistema estelar de Sirio, que sólo son factibles de obtener utilizando refinados recursos tecnológicos. Nos referimos, por supuesto, a los Dogon.
Los mitos de este pueblo contendrían referencias claras a la invisible acompañante de Sirio, una enana blanca que fue predicha por la ciencia en 1844 y descubierta en 1862. Aún más, la describirían con detalles tan exactos como sorprendentes, considerándola como muy pequeña y formada por el metal más pesado del mundo, y con un período orbital de 50 años, virtualmente idéntico al calculado por la astronomía occidental.
A primera vista, esto parece imposible. Un conocimiento de esa clase sólo lo pueden haber recibido los Dogon de una civilización científicamente avanzada. ¿Extraterrestre? ¿Atlante? ¿O quizás simplemente de la civilización tecnológica geográficamente más cercana a ellos, la Occidental?

Sobre el supuesto mito Dogon se ha creado segundo mito, adventicio y moderno, que se inició cuando Robert Temple publicó en 1975 su famoso libro "The Sirius Mystery". Este "mito sobre el mito" involucra la visita de seres extraterrestres a la Tierra en un pasado remoto.

Los Dogon son poseedores de una mitología tan rica como compleja; sus leyendas contienen conocimientos astronómicos que de ninguna forma pudieron haber obtenido por sí mismos, ni de un eventual contacto con visitantes terrestres. Esto le plantea a la ciencia un enigma que es incapaz de explicar, y que escapa por completo a las soluciones convencionales.  La sabiduría secreta de este pueblo contiene datos precisos y detallados sobre el sistema solar, que en muchos casos sólo han entrado a formar parte del acervo de la astronomía moderna muy recientemente: describen a la Luna como "seca y estéril", saben que el planeta Júpiter (al que llaman "Dana tolo") tiene cuatro grandes satélites, conocen los anillos de Saturno, y que los planetas describen órbitas elípticas alrededor del Sol. Esta noción de que los cuerpos celestes siguen órbitas elípticas alrededor de un astro principal que se ubica en uno de los focos sólo fue aceptada por la astronomía occidental a partir de Kepler, en el siglo XVII. Además, describen a la Vía Láctea como una galaxia espiral formada por millones de estrellas.

psicofxp.com  que el Dr. Robert Temple, mientras estudiaba antiguos documentos egipcios. Su búsqueda lo llevó a una tribu africana, los dogon, quienes basan toda su mitología y gran parte de sus costumbres en la mencionada estrella. El Dr. Temple descubrió, por ejemplo, que los dogon saben que Sirio tiene una compañera invisible que gira a su alrededor, la enana blanca Sirio B, cuya existencia se comprobó luego de ser fotografiada con éxito en 1970. También saben el período exacto (tiempo que tarda en girar alrededor del cuerpo principal) de Sirio B, que es de aproximadamente 60 años, y que es una de las estrellas más pesadas del universo.
Es bueno tener presente que Sirio B no sólo es invisible al ojo desnudo, sino que resultaba invisible para los telescopios más poderosos hasta hace algunas décadas; además, para poder determinar su peso y el período de su rotación, son necesarios instrumentos de precisión y conocimientos matemáticos muy avanzados. Se agrega  también, que los dogon son una tribu que apenas ha llegado un poco más allá de la Edad de Piedra.
¿Cómo pueden saber estas cosas? Dicen que las saben porque un visitante de Sirio se las dijo, hace varios miles de años.
El Dr. Temple ha descubierto menciones y símbolos relativos a Sirio en buena parte del mundo antiguo, sobre todo en Egipto y Babilonia. Encontró, por ejemplo, que todo el calendario egipcio giraba en torno a los movimientos de esta estrella; que para los antiguos iniciados egipcios, la diosa Isis era un símbolo de Sirio y el dios Osiris (esposo de Isis) simbolizaba a la Compañera Oscura de Sirio (se aclara  que una enana blanca, como Sirio B, es una estrella que ya no brilla porque ha consumido totalmente aquellos recursos que le permitían hacerlo).
A partir de antiguas inscripciones, Temple demuestra que una de las imágenes más conocidas de Isis, con una estrella sobre ella, otra a sus pies en el agua y la otra en la tierra, era un símbolo de la conexión entre nuestro planeta con Sirio; sin saber que esta imagen aparece en una de las cartas del Tarot... "La Estrella calendario egipcio giraba en torno a los movimientos de esta estrella; que para los antiguos iniciados egipcios, la diosa Isis era un símbolo de Sirio y el dios Osiris (esposo de Isis) simbolizaba a la Compañera Oscura de Sirio (aclaramos que una enana blanca, como Sirio B, es una estrella que ya no brilla porque ha consumido totalmente aquellos recursos que le permitían hacerlo).
A partir de antiguas inscripciones, Temple demuestra que una de las imágenes más conocidas de Isis, con una estrella sobre ella, otra a sus pies en el agua y la otra en la tierra, era un símbolo de la conexión entre nuestro planeta con Sirio; sin saber que esta imagen aparece en una de las cartas del Tarot... "La Estrella".

 Interesante es lo que nos señala, que por medio de un detallado examen de los mitos egipcios, babilónicos y dogon, el Dr. Temple afirma que existió un contacto con seres provenientes del sistema solar de Sirio en la región de Sumeria, aproximadamente en el año 4500 antes de Cristo. Los pueblos de aquel entonces incorporaron a sus mitologías tal encuentro y los conocimientos obtenidos a través de él, y con el tiempo sus tradiciones se expandieron hacia otros lugares, llegando sus rastros hasta nuestros días.