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La Coctelera

IMPLOSION INTERNA

Pensamientos, reflexiones, inquietudes sobre tópicos de nuestra interrelación con la razón de nuestra existencia y hechos que generan acción

19 Marzo 2009

INQUIETUDES (I)

 

Carlos  Mora V.

La vida se contrae o se expande, de acuerdo con la valentía de cada persona. Anais Nim

Cada día es una oportunidad que se nos da de ser mejores, de aprovechar ese tiempo de permanecer y cumplir con nuestra labor, de dar paso a esas acciones que puedan  sacarle provecho a la oportunidad de vivir en pro de nuestro crecimiento espiritual.

Estando despierto, atentos en nuestro comportamiento, en nuestra percepción del mundo, podemos observar el clima actual de nuestras sociedades, los distintos escenarios en esta Nueva Era, determinar los estímulos que invitan a satisfacer a muchas necesidades artificiales que le hemos dado vida, todo ello, producto de una manipulación del consumismo que nos ha aprisionado y que debemos afrontarlo  con las transformaciones que nos libere de lo ilusorio, que no nos detenga en pro de nuestro crecimiento espiritual.

 Todo lo contrario, debemos dar paso a acciones que nos permitan recuperar nuestra armonía, que no seamos prisionero de toda esa contaminación negativa que está destruyendo aceleradamente la raza humana.

Se hace necesario comprender y actuar en la dinámica de los procesos interactivos que modelan nuestra vida, desde la familia hasta nuestras relaciones sexuales, a la administración eficiente de nuestra energía, al cuidado de nuestro vehículo físico, de nuestra educación, creencias, religión, autenticidad, valores, entre otros.

No nos debe extrañar, que en el presente, miles de personas busquen en lo espiritual un alivio, paz, felicidad, crecimiento, integración, tal como se está hablando en en algunos que buscan con énfasis la senda que les permita  crecer en lo espiritual.

 No nos debe sorprender que en la Nueva Era, se manifiesten grupos de sanación, nuevos guías espirituales, se hable de una necesidad de transformación personal, pero no obstante, como lo indica Riane Eisler (El cáliz y la espada. El placer Sagrado) si toda esa tarea individual no hace que trabajemos juntos en pro de lograr un verdadero cambio cultural, social y económico, nos conducirá pronto a un callejón sin salida. A un estancamiento, que nos costará mucho salir de él.

Al separar así lo personal de lo social, lo único que hacemos es generar confusión. Hay que comprometernos actuar como verdaderos agentes de cambios en los factores culturales que contribuyen a la distorsión no de manera abstracta, se debe lograr una coparticipación igualitaria, una verdadera justicia social, menos alienación, más autenticidad, más despertar del ser, más felicidad.

Nuestra generación debe comprometerse con los cambios, decir basta a los atropellos, elegir autoridades, gobernantes que sean capaces de enfrentar la realidad con programas convincentes, con justicia, equidad, libertad, menos demagogia; no podemos permitirnos que nos manipulen, engañen, coaccionen, evitar ser dependientes y apegado a todo aquello que es perecedero, transitorio. Requerimos de verdaderos líderes que se comprometan con acciones transformadoras que beneficien a todos y no discriminen a nadie  por color de raza, nacionalidad, sexo, religión, creencias. No se puede permitir más el engaño amparado en la tan pregonada democracia, en donde muchas veces se le da paso a dictaduras. Se requiere de un Estado más comprometido con una plena identificación en su responsabilidad social, cultural y económica, que vele por el logro de una buena calidad de vida de sus ciudadanos.

Los encargados de gobernar una nación deben asumir su compromiso de velar por el respeto a los derechos humanos y que se logre y se cumpla  una verdadera justicia social y todo aquello que de paso a las transformaciones sociales necesarias,

 Lo invitamos detenerse  a reflexionar sobre lo que nos lega  el desaparecido Leo Buscaglia,  que siempre es más fácil culpar a los demás por cualquier dolor o frustración que sentimos. En raras ocasiones aceptamos la responsabilidad de nuestra propia desgracia. Al examinar cuidadosa y honestamente nuestro comportamiento, podríamos encontrar que por nuestra indiferencia, debilidad o ignorancia hemos hecho algo imperdonable: Hemos renunciado al componente principal del amor. ¿Es raro entonces, que nos sintamos vacíos, muertos? Abatidos y disminuidos, nos convertimos e una nada. Y, peor aún, hemos permitido que esto sucediera.

 

 

 

 

 

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Profesional de la Ingeniería y abogacía. Interesado en literatura, filosofía, reflexiones de la vida, todo lo que ayude a expresar lo que sentimos y hemos experimentado.

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